El parto autorespetado

Para cerrar la Semana del Parto Respetado, he escogido este relato de una mama-paciente que ha querido colaborar contandonos su experiencia, en el que sin ser un parto natural, habla de un concepto que como spicologa a mi me parece fundamental, que es el del autorespeto. Ella supo ,por encima de sus ideas y preceptos, escuchar y respetar sus necesidades, sin prejuicios, sin culpabilidad, sin remordimeintos. Leedlo atentamente, porque tiene un mensaje de respeto en mayusculas, que es el respeto de una misma.

mujer parida“La verdad es que el recuerdo que tengo de mi parto es bueno, bastante bueno, aunque eso no quita para que el siguiente no espere que sea aun mejor, y no pretenda introducir cambios. Hace ya unos cuantos años de eso, y la verdad es que no estaba tan en boga ni el Parto Natural ni  Respetado, pero como siempre me he movido en el mundo de la medicina alternativa, soy vegetariana y etc.… yo tenía muy claro sin saber cuál era su nombre, lo que quería para mi parto.

A pesar de definirme como defensora de la medicina natural, lo cierto es que la economía no me permitía el costearme un parto en casa ni en uno de los centros privados donde se realizaban (una pena que en este país aun esto solo sea para “pudientes”), pero por lo menos contaba con un seguro medico que, si no es garantía de mucho, por lo menos el trato era un poco más personalizado. Aun así, como yo tenía muy claras las cosas y estaba bien asesorada, sabia cuales eran mis derechos, como pedirlos y que quería.

Pero con lo que no contaba era con que la realidad no fuera como yo fantaseaba. Al fin y al cabo, como madre primeriza, desconocía como es REALMENTE, un parto, y sobre todo como yo iba a enfrentarme a él.

Así pues, a pesar de mis deseos, me encontré con que diez días después de la fecha prevista de parto, aun seguía sin el menor de los síntomas de ir a dar a luz, así que cuando el tocólogo me pregunto si quería que me lo provocaron, de mi boca salió un “SI, por favooorrr”, que en contra de todas mis ideas y mis “principios” naturales, se impuso, porque nacía de mi más profundo agotamiento. No era solo cuestión de cansancio físico o de molestias (tuve un embarazo excelente en todos los sentidos), sino mas bien la desesperación de la espera, la ola de calor que asolaba mi ciudad, la necesidad de resolver ya esa situación, y de terminar con las eternas preguntas de un millar de familiares y amigos que llevaban diez días mirándome como si fuera a cantar el gordo de Navidad en cualquier momento.

Por supuesto el que provocaran el parto supuso oxitócica artificial, rotura de bolsa, y una serie de inconvenientes muy poco naturales y respetados. Aun así luche durante horas con mi parto seco y acostado, pero sin epidural….hasta que después de cinco horas de vómitos y dolores (la oxitócica me hizo reacción), decidí que ya había luchado todo lo que tenía que luchar, demostrado todo lo que quería demostrar y que era la hora de Respetarme a mi misma por encima de cualquier otra cosa…, y pedí la epidural.

Tras esto, y  tras una muy buena intervención del anestesista,  pude  en un par de horas  y tres pujos, tener a mí bebe  conmigo.  Sin necesidad de episiotomía  ni puntos. Al día siguiente pedí el alta voluntaria, y me fui a mi casa con mi bebe y una gran lección aprendida.

Está claro que las cosas no salieron como yo esperaba,  y que mi parto no entra dentro de la categoría parto natural y/o respetado, pero lo cierto es que hubo un RESPETO en mayúsculas, que fue el mío propio, a mis necesidades del momento, más allá de lo que me dijeran o de mis teorías previas. Respete lo que mis emociones y mi cuerpo en cada momento me pidió, incluida la renuncia, sin forzarle a más de lo que en ese momento podía dar.  La próxima vez, …ya veremos! “