¿COMO SON NUESTROS HIJOS CUANDO NO LOS VEMOS?

juego de niñosHace unos días publicaba un artículo sobre la importancia de las amistades y de las relaciones sociales según nuestros hijos van creciendo. Y hacía hincapié en que esto, no solo es fuente de preocupación, sino también es una impagable fuente de información sobre nuestros hijos. A la hora de interaccionar con otros niños nos hablara de sus fortalezas y sus debilidades sociales, lo cual nos dará la oportunidad de reforzar aquello que sea necesario. Así que, vamos a ver prototipos de comportamiento y que hay detrás de ello (por supuesto asumiendo que esto implica una generalización y simplificación). Así pues, a la edad de 6-7 años empezamos  a observar y  encontrar a niños que:

 

–          Tienen un gran liderazgo: Son niños que demuestran  carisma, que tiene muchos amigos y a los que todos quieren seguir e imitar. Tiene una vertiente positiva, que es la reafirmación personal  y éxito social. Puede parecer que si nuestro hijo es uno de ellos, no tenemos nada de qué preocuparnos, por lo menos en este aspecto. Pero debemos de tener cuidado, porque esta tipología de conducta puede tener problemas a la hora de aceptar una negativa o un rechazo, es decir, están acostumbrados a ser el centro de atención y que todo el mundo les quiera y les valoren, y a menudo, cuando esto no se da, recurren a artimañas para lograrlo (mas o menos aceptables), y si no  sufren.

Debemos pues, fomentar la confianza en sí mismo y alabar el hecho de que sea querid@ entre sus compañeros, pero también preocuparnos de que entienda, que en esta vida, no siempre tenemos que caer bien a todo el mundo, y que no todo el mundo querrá siempre ser amigos nuestros, y que eso no es nada malo ni debemos tomárnoslo como algo personal

 

–          Tienen dependencia de una o varias personas: Son niños que se aferran a su mejor amig@. Suelen ser niños tranquilos, sin grandes problemas sociales ( no destaca ni para bien ni para mal, socialmente hablando), incluso si ese mejor amigo es alguien de nuestra confianza y tranquilidad, no nos da ningún miedo. Y evidentemente esto no es perjudicial, todos tenemos una o dos personas de gran confianza, especiales. Pero las dificultades surgen cuando ese amig@ no está. Se puede ver entonces que el niño se siente perdido, no sabe con quién estar ni jugar, no se divierte con nada, o pierde interés en determinadas actividades que compartía con ese amigo. Detrás de esta situación se esconde una tendencia a la adicción personal, y falta de seguridad y recursos sociales. Es decir,” hay un circulo donde me siento cómodo y libre de ser yo mismo, pero si salgo de ahí, me siento perdido”.

Tendríamos  pues  sin desmerecer esa amistad especial , aceptándola y entendiéndola, animar  al niño a probar con otras personas, hacer que entienda que no podemos limitarnos a un pequeño círculo porque si no estaremos perdiendo muchas oportunidades de ser feliz y divertirnos

 

–          Tienen una gran timidez: Evidentemente son niños con pocas interacciones sociales, pero con una gran riqueza interna, que dicen y demuestra que se divierten solos y son felices con un mundo más intelectual y solitario. Con el tiempo incluso manifiestan no tener mucho en común con la mayoría de sus compañeros. A veces esta conducta tampoco nos resulta llamativa, porque el niño no suele mostrar pesadumbre por el hecho, y egoístamente nos da tranquilidad (evitamos  riesgos de las malas influencias).  Y por supuesto que debemos respetar  si nuestro hijo tiene este carácter, pero ojo: todo el mundo necesita de alguien. Porque lo que puede ser una tendencia de personalidad puede acabar siendo un problema, así que fomentemos el  que el niño interacción socialmente buscando un circulo en el que se sienta integrado y animémosle a “salir del cascaron”

 

–          Son muy influenciables: Siempre hacen lo que les dicen los demás y suelen ser “la sombra” de niños más avispados  que llevan la voz cantante. Si esa influencia es positiva, pues nos puede parecer algo bueno, e incluso, animarles :”tu arrímate a fulanito que es un niño muy bueno”. Pero hay madre si no fuera así, y es más, que la iniciativa no sea propia sino ajena, nunca es una buena noticia. En estos casos, los padres tendemos a culpar al otro, “mi niñ@ es muy buen@, es el/la otro el que es un pieza”.

 

 Y esto puede ser muy cierto, pero la solución no está en lograr romper el tándem, pues  la “tentación” siempre está ahí, sino en fomentar en el niño el tener criterio propio, y que sea este el motivador de sus acciones y no  lo que digan los demás. Detrás de estas situaciones suele haber una necesidad de aceptación y de valoración por parte de determinadas personas que debemos vigilar.

 

Indudablemente podríamos seguir  definiendo y analizando muchas más conductas, y más si empezáramos con conductas que causan malestar o problemas sociales,  pero creo que en estas cuatro grandes categorías  podemos ya encontrar y encajar muchas conductas de nuestro hijos.

¿Cómo se compartan tus hijos con sus amigos? ¿Qué te cuentan en el colegio de ello? ¿Cómo es tu hijo socialmente hablando?