OTRA VEZ , he vuelto a perder los nervios

nerviosDespués de tres años de blog y muchas entradas, la mas leída a día de hoy, y que más comentarios sigue recibiendo, públicos y privados, es la entrada HE VUELTO A PERDER LOS NERVIOS , donde daba unos consejos para minimizar estas situaciones, y lo cierto es que no me sorprende.

No me sorprende, porque creo que es la situación mas común y a la vez más dolorosa por la que pasamos la gran mayoría de los padres. Me parece casi imposible localizar a un padre/madre, implicado en la crianza de sus hijos y que pase tiempo con ellos que no haya perdido los nervios en alguna ocasión. Solo hay que leer los comentarios. Es más, siempre comienzo contestando lo mismo: ” si echas un vistazo a los demás comentarios veras que no estás sola” ( lo siento no me ha escrito ningún hombre) Y tal vez podréis pensar, ” pues vaya, mal de muchos…” pero una vez más, ese refrán me parece negativo y catastrofista.

Darnos cuenta de que nuestro error, no es exclusivo nuestro, no es una anomalía de nuestros genes como padres, sino que , desgraciadamente, es algo habitual, nos libera de cierta sensaciones “soy un monstruo y la peor madre del mundo” que muchas veces nos acomete cuando nos vemos a nosotros mismos desde fuera, en pleno ataque de nervios con nuestros hijos. Y solo eso, ya es mucho. Así que, tranquila, no eres la única.

Con esto tampoco estoy diciendo que no pase nada, por supuesto que pasa. Y tú ya lo sabes, sino no te sentirías tan mal tras pegar esos gritos o decir esas palabras que querrías borrar y sabes que no puedes. Lo sabes tan bien, que no seré yo quien vuelva a echar sal en la herida.

Y dicho esto, vuelvo a poner un “pero“….. Pero no hay nada que no tenga solución, no hay situación a la que podamos sacar un lado positivo y un aprendizaje. Y tal vez, para eso están esas situaciones, para poner a prueba nuestra resilencia, capacidad de aprendizaje propio y de enseñar a nuestros hijos.

 

Así pues, ¿que hacer una vez que hemos perdido los nervios?

 

1.- Deja de “sentirte culpable”: El repetirte una y otra vez esos mensajes destructivos solo añadirán mas presión y estrés a tu vida, lo cual hará que sea mas fácil vuelvas a perder los nervios una vez más. Confundir la culpa con la responsabilidad es un error que nos pasa una factura muy alta a lo largo de la vida. Y que esta situación no te haga dudar JAMAS de lo mucho que quieres a tus hijos y de lo mucho que te necesitan ( no, no estarían mejor con ninguna otra persona)

2.- Respira y cálmate: Como una olla a presión que empieza “a silbar”, hay que dejarla que salga todo el vapor antes de abrirla, así nosotros debemos de conseguir canalizar esas emociones que nos han hecho saltar para poder abrirnos a nuestro hijos. Sino probablemente o acabemos en una nueva discusión, o en una compensación desproporcionada por nuestro sentimiento de culpabilidad, provocando a su vez una sensación de bipolaridad con nuestras conductas

3.- Habla con tus hijos: Pide perdón ( asumir responsabilidades), pero no solo eso, sino explica, porque has perdido los nervios y en que te excediste (autoconocimiento y rectificación) , y también , que sigue siendo importante( seguir defendiendo de forma correcta aquel mensaje que quieres trasmitir ) . Aprender y enseñar estos hábitos tan difíciles en muuuuchos adultos a nuestros hijos no tiene precio. Es mas…en que otras situaciones ” mejores” creéis que pueden aprender esto sino es con nosotros y ante una “salida de tiesto” propia?. Evidentemente estos pasos requieren de un “mirarse al ombligo” tan importante, que lo dejaremos para otro post donde poder hablar en más profundidad y que os sea realmente de ayuda

Espero en próximas entregas ( porque el tema lo merece y lo requiere) ir dando más pautas lo primero, para evitar, pero también para saber qué hacer , cuando ya hemos perdido los nervios.

¿Como gestionas tu estos momentos? ¿ cuales son tus trucos para evitarlo? No hay mejor ayuda que la que nos ofrecemos entre nosotras con nuestra experiencia. Espero las tuyas con un comentario. Mil gracias por estar aquí.