El final de la lactancia : ¿Un alivio o una perdida?

el final de la lactanciaCuando una madre opta por la lactancia materna, y consigue llevarla a cabo, es una de las experiencias más hermosas de la maternidad, en parte por la gran implicación emocional que hay (además de todas las ventajas que ya se han descritos miles de veces) Alimentar a tu hijo es un acto cargado de simbología y de aspectos emocionales, pero si además le alimentas con tu pecho, ese vinculo y esos aspectos emocionales se multiplica o triplica. De ahí que pueda ser tan frustrante, amoroso, doloroso, satisfactorio, sublime y no sé cuantos adjetivos mas podría seguir añadiendo, el acto de amamantar.

Pero ¿Que ocurre cuando la lactancia llega a su fin? Como siempre y como todo depende de cada caso, y hay tantas emociones como madres que pasan por ese momento. Pero el motivo por el cual la lactancia se corta va a marcar mucho las emociones asociadas. No será lo mismo:

– por deseo de la madre, que considera que ya no es necesaria

– si nos vemos obligada a dejar de dar el pecho por motivos ajenos a nosotras (incorporación al trabajo, falta de apoyo, guarderías etc.…) o por recomendación médica (enfermedad de la madre o del bebe, falta de aumento de peso, etc…)

– por que repentinamente cesa la producción de leche (asociado habitualmente a estrés o problemas físicos)

– por que el bebe ya no muestra interés por el pecho, alimentándose ya perfectamente de alimentos sólidos.

Hoy quiero centrarme en este último caso, gracias a una consulta de una mama twittera, que estaba pasando un “mal rato” porque su bebe ya no mostraba interés en la lactancia.

Podríamos pensar que si el bebe ya tiene una alimentación variada, no tendría por qué ser vivido como algo penoso, e incluso más de una mujer pensara y lo habrá vivido como una liberación el dejar de dar el pecho, pero por cada una que así lo vive, hay otra que le cuesta cerrar esa etapa de la maternidad, y ambas vivencias son igual de validas.

Y es que, como decíamos antes, el dar el pecho es mucho más que alimentar, es un vínculo único con nuestro hijo, de confort, de relax, de conexión íntima. Cuando la lactancia se alarga más allá del año, eso es lo que nuestros hijos obtienen en gran medida de nuestro pecho, calor y amor, puesto que la base de su alimentación esta fuera (aunque también hay beneficios físicos asociados). El dolor y la angustia surgen de la vivencia de la ruptura de ese vínculo. Pero en realidad no es una ruptura, sino una transformación.

Nuestro niño se aleja un poco más de su etapa de bebe, se corta el cordón umbilical de nuevo, y de alguna manera sentimos que se aleja de nosotras. Se hace mayor. Ahí reside la pena de ver que nuestro hijo ya no quiere mamar. Y tranquila, es un sentimiento normal, es lícito que te sientas así. Cuando les soltamos y se hacen mayores , sentimos un vacio, como si algo perdiéramos, aun así sabemos que debemos hacerlo. A veces es doloroso, a veces liberador , pero siempre tremendamente satisfactorio.

Per para aliviar esta sensación de angustia, te propongo que reflexiones sobre estos aspectos:

No podemos tenerles “atados a nuestro pecho” para siempre. Tienen que crecer, y este paso es una señal más de su evolución, y también de nuestra evolución como madres que parendemos a “soltarles”

– Muestra de esa maduración es la toma de decisiones, y esta eligiendo que ya no quiere más pecho, y siempre es bueno que muestre preferencias y carácter para decir NO

Si un vinculo se rompe, es porque otro nuevo ha de construirse, así que hay que buscar esos momentos tan especiales a través de otras actividades ( un ratito juntos antes de dormir, acurrucarse , bañarse juntos etc.… )

Que no quiera mamar no significa que no quiera a mamá. Cuando nuestro hijo dice No al pecho, no nos está diciendo No a nosotras,

Evoluciona con tu hijo o te lo perderás. Las nuevas etapas son un desafío pero también traen sorpresas muy satisfactorias.

Búscale el lado positivo, porque todo tiene dos caras, y el dejar de dar el pecho seguro te aporta algo a ti (tiempo, autonomía, etc…)

La alimentación, más allá del amantar, sigue siendo un terreno muy femenino, y sigue teniendo todas esas connotaciones, así que aunque no demos el pecho seguimos nutriendo a nuestros hijos, hagámoslo con toda la dedicación y amor del mundo.