¿Y COMO TE LO CUENTO? …Como hablar con un niño sobre la muerte

y como te lo digoA la pérdida de un ser querido, cuando estamos en familia, se le une el dolor de tener que compartirlo con los más pequeños de la casa.

Y por supuesto que, lo ideal sería no tener que explicarle a ningún niño que es la muerte o porque un familiar ya no está con nosotros, pero lo cierto es que suele ser más frecuente de lo que deseáramos. 

Siempre es una situación muy difícil, pero es necesario ser capaces de afrontar ese día, y para hacerlo más sencillo (dentro de la dificultad), os comparto algunos consejos básicos  para ello.

 

–          No ocultes la realidad: A veces creemos que es mejor no decir nada, pero los niños son mucho más conscientes de lo que creemos , y si era un familiar que tenía contacto más o menos frecuente con ellos, se darán cuenta de su ausencia. Desde el momento que el bebe reconoce y nombra a las personas, yo comparto la idea de hacerles participe de su marcha, aunque creamos que no nos entiende ni se entera. Eso si adecua tu lenguaje a su edad

 

–          Díselo tú: Cuanto más cercano sea el familiar que ha fallecido, más doloroso será, por supuesto. Igual cuanto más consciente sea el niño. En cualquier caso, las malas noticias sean de la índole que sean debe decírselas mama y papa, puesto que son su referentes, sus anclajes y en momentos de tristeza y desconcierto necesitaran de nosotros. Si nuestro dolor es tan grande que no somos capaces, pasamos a estar presentes, a su lado, mientras otra persona se lo cuenta. Pero no huyas, jamás. Te va a necesitar.

 

Hay situaciones muy dramáticas, y aunque  a veces será la mejor opción, yo siempre recomiendo que sea un familiar con un vínculo cercano al niño quien se lo comunique mejor que un profesional, que si es necesario por supuesto puede estar presente para ayudar. 

 

–          Llora con él: No pasa nada por llorar juntos, más bien al contrario, une mucho. Que sepan que el dolor hay que expresarlo, que es normal sentirse triste y que vosotros también vais a echar mucho de menos a ese familiar. Aguántate las ganas de decirle “no pasa nada””no llores” etc.… No le des la imagen de que las emociones hay que tragársela

 

–          No te extrañes de sus reacciones: Tampoco te asombres si apenas parece reaccionar. Dependiendo de su edad entenderá a su manera el concepto de muerte. Para ello no es lo mismo que para nosotros, sobre todo carecen del concepto de irreversibilidad. Hasta los 9-10 años no termina de entender que la muerte no tiene vuelta a tras, y ellos esperan que algo “mágico” les haga despertar de nuevo, o que vuelvan un día como quien regresa de un viaje.

 

–           Siempre mensajes positivos: Si la pérdida es muy grande y desestabilizadora, a pesar de reconocer nuestro dolor, siempre debemos terminar con mensajes positivos a cerca de que nosotros vamos a estar con él, le vamos a acompañar y no nos vamos a ir a ningún lado. Ellos ante esta realidad empiezan a preguntarse, ¿y cuando se muera mama  o papa? La respuesta siempre ha de ser tranquilizadora ante el miedo de sentirse solo y abandonado

 

 

 

 

–          Estate atenta a sus reacciones posteriores: Durante un tiempo observa sus reacciones, si sale el tema, dale especio a que hable de cómo se siente o que piensa al respecto. Escúchale, para poder abordar sus emociones (si tiene miedo a que pase lo mismo a otros familiares, si está muy triste, etc.…) A veces rehuimos volver sobre ello, par ano remover, pero las emociones están ahí. A veces no son palabras pero si gestos los que nos ponen sobre aviso (más apegados, pesadillas, conversaciones entre sus muñecos, etc.…) Los niños también tienen su duelo.

 

 

 

 

 

No olvidemos que la muerte es otra cara de la vida, y como cualquier otro aspecto de la misma, debemos enseñar a nuestros hijos a sacar de ello un aprendizaje y afrontarla de forma saludable. Si estáis en esta tesitura, todo mi apoyo, sino, ojala tardéis mucho en estarlo…

 

PD: Quiero añadir, y se que muchos entenderéis y  los que no espero no lo malinterpreties, que cualquiera de estos consejos y palabras, se pueden aplicar a cualquier perdida, incluida la de una mascota, que es un miembro más de la familia y muy querido.