¿ Como puedo ayudarte ?

 

lagrimaHace unos días me llego una consulta, de una persona que estaba viviendo esta incertidumbre ¿Como  puedo yo ayudarte? Y es que es una de las cosas que más me preguntan mis amigos y conocidos. Todos  pasamos por la circunstancia en la  que un familiar o un amigo está sufriendo, y no sabemos muy bien como actuar, incluso nos da miedo empeorar las cosas en vez de aliviar.

En concreto esta persona me preguntaba sobre  qué podía hacer ahora que una amiga  había perdido a su bebe durante el embarazo. Evidentemente esta situación es durísima, y cada persona lo va a vivir a su manera, como todos cuando sufrimos. Así que lo primero que hay que darse cuenta es que no hay manual de cómo actuar, y que ni el hecho de haber pasado por algo similar nos hace tener la respuesta, porque en realidad, la máxima, como en muchas ocasiones en la vida será el RESPETO.

Habrá mujeres que busquen la compañía, y muy probablemente el consuelo y la cercanía de alguien que las entienda o que pueda ponerse en su lugar porque hayan pasado por lo mismo. Pero casi me atrevería a decir, que es más común, que en un primer momento se busque la soledad. Cuando estamos heridos, necesitamos “lamernos las heridas” y recomponernos mínimamente antes de “volver a salir al mundo”. Es sano y debemos entender ese tiempo de cierta soledad autoimpuesta.

Es importante RESPETAR su espacio y sus necesidades, y para ello lo mejor es ser honestos y preguntar, ofrecernos, darle a conocer que estamos ahí para lo que necesite y cuando lo necesite, ya sea: desahogarse,  llorar, o porque no también, distraerse y por un rato dejar de darle vueltas a la cabeza. Pero también hay que hacerla ver que entendemos y vamos a dejarla estar tranquila un tiempo si es lo que necesita.

Es un equilibrio complicado, pero hay que buscar la medida entre dejar espacio , pero estar siempre a mano, siempre con un ojo…casi como hacemos con  los hijos cuando empezamos a darle su espacio , pero sin quitarles la vista de encima y a una distancia prudencial…me entendeis , verdad?

Muchas veces mal interpretamos el mutismo de aquellos que sufren, creemos que es que hemos hecho algo mal, que están enfadados con nosotros, que “deberíamos” esto o lo otro, y en realidad, nada más lejos de la realidad! Cuando sufrimos una mala noticia, todos nos quedamos en shock y el recuperarnos puede llevarnos más o menos tiempo, y en lo último que pensamos es en ese amigo que nos ha llamado o dejado un mensaje. No es que no queramos contestar, es que no estamos para nada ni para nadie. No nos volvamos locos y demos tiempo al tiempo, la respuesta más probable siempre es la más sencilla.

Si  finalmente se abre, y expresa todo su dolor, lo mejor es simplemente ESTAR. Y puede que parezca sencillo, pero no lo es, porque siempre tendemos a llenar el espacio con palabras, cuando en realidad, hay ocasiones en las que no hay palabras de consuelo. Pero el ver a alguien pasar por un mal rato nos confronta con nuestro propio dolor, con nuestras propias perdidas, y hay que tener el aguante para no huir de esa situación con frases hechas que muchas veces  son sal en las heridas. Dejar llorar y contener a alguien que sufre es un arte, y quien lo tiene es un muy buen amigo.

Repito, no hay palabras de consuelo, ojo con frases como : “eres joven, puedes tener más”, “esto es normal, les pasa a muchas mujeres” etc.…Que siendo verdad, no es lo que se necesita oír. Tiene razones de sobra  y derecho  para llorar. Necesita hacer su duelo, exactamente igual que cualquier persona que pierde a un ser querido, y más si es tu hijo, no importa que tenga veinte años, o 12 semanas. Así que si no sabemos qué decir, solo acompañémosla, y si queremos decir algo es darla permiso para sentir lo que sienta, ya sea dolor, rabia, culpa, envidia etc.…, reconocerla ese derecho y darle espacio para que se exprese sin juicios ni intromisión. Y si el dolor persiste y no sabe salir sola hacia delante, no dudéis es aconsejarla que acuda a un profesional, porque a veces, no es necesario pasar por travesías oscuras sola, cuando hay profesionales que podemos y sabemos acompañar y aliviar. Un amigo es un amigo, un terapeuta es un profesional. Uno no sustituye a otro jamás, y en algunas ocasiones se necesitan de ambos.

 

Ojala nunca debiéramos enfrentarnos a esta situación o similares, pero la realidad es que tanto las lagrimas como las sonrisas forman parte de la vida, y tan importante es saber estar en unas como en las otras. Espero esto os sea de ayuda la próxima vez que algún ser cercano a vosotros sufra.