HAY VIDA DESPUES DE LOS 6 : CUADERNO DE EMOCIONES. LOS MIEDOS

miedosNueva convocatoria de “Hay vida después de …” con un tema que ya sabéis me chifla, EMOCIONES!!. Y tanto, tanto que decir al respecto que no sabría por dónde empezar.

Dada las fechas, me atrevo a enlazaros un articulo ya antiguo pero que , acercándose fechas donde el miedo se vuelve una fiesta, no está de mal recordar cómo hacer de Halloween una fiesta divertida, y no un disgusto. Porque si, a pesar de tener 6, 8 , 11 años, siguen teniendo miedo a la oscuridad, a ciertos fantasmas, etc…Acompañemos y respetemos estos miedos, lo último que debemos permitir es que nadie les recrimine que ya no son niños y que esas cosas son de bebes. Respetemos , demos espacio y acompañemos en esta emoción como cualquier otra. Ya aprenderán que no existe la bruja de Blancanieves.

Pero mas allá de eso, el miedo nunca desparece, solo se transforma. Y según nuestros hijos crecen , sus miedos también cambian. Porque el miedo aparece siempre por experiencias propias o vicarias ( experiencias de otros que nos cuentan u observamos y nos sirven de aprendizaje). Es más, os cuento que el ser humano es una de las pocas especies que no tenemos miedos “biológicos” es decir, que no nacemos con ellos a modo hereditario y para bien de la especie.

Los cachorros de casi todas las especies nacen con un conocimiento biológico sobre cuáles son sus depredadores y como huir, sin necesidad de haberse enfrentado  a él nunca. A un bebe humano tu lo dejas al lado de un león hambriento y …le tira de los bigotes mientras se parte de risa!! Somos una especie muy muy particular …El único miedo que “traemos de serie ” es el miedo a las alturas o cortados para aquellos bebes en etapa gateadora, para evitar se tiren por un precipicio.

El resto de los miedos son adquiridos y/o aprendidos .El primero que aprendemos es el miedo al abandono, porque rápidamente nos damos cuenta de nuestra fragilidad, y sin mama/papa que nos alimente y nos proteja, somos conscientes de que moriremos. La figura de apego, generalmente la madre, nos trasmitirá los primeros miedos( ojo pues con lo que decimos y sobre todo la intensidad, porque está muy estudiado que las fobias se “pegan ” de madres a hijos) , y según experimentemos descubriremos, que hace daño y que no.

Lógicamente empezamos con cosas mas físicas ( no meter los dedos en el enchufe, no tocar el fuego, cuidado con los animales etc..) pero pronto también experimentamos la angustia de sentir necesidades no cubiertas, la frustración de no poder hacer cosas etc…Esas emociones tan intensas, si además no están acompañadas y explicadas se vuelven desagradables, se tachan de negativos y nos aterra volver a enfrentarnos a ellas. El miedo surge pues de anticipar una emoción o sensación clasificada/vivida/entendida como negativa .

El miedo nuca surge ante la circunstancia, sino ante la idea , fantasía o visualización de que pudiera ocurrir dicha circunstancia. Es decir…cuando tocamos el horno caliente, no sentimos miedo, sentimos dolor. Cuando nos atracan no sentimos miedo, en esos momentos es más habitual que sintamos rabia, bloqueo, incluso sorpresa, pero no miedo…el miedo siempre es a que ocurra algo! Algo malo se sobreentiende, algo malo que ya me paso, algo que me han advertido que es malo que me pase.

El miedo como TODAS las emociones tiene una función, y es una función preventiva. Evitar que estemos en constante peligro . Peligro físico o emocional, que parta nuestra mente no tiene diferencia ninguna.

Sabiendo esto, os podéis imaginar las repercusiones que esto tiene, verdad? A partir de los seis , y con el cambio de etapa que esto supone, los miedos cambian y mucho. Tanto los suyos, como los nuestros.

Cada vez son menos los miedos a los riesgos físicos, y más los emocionales. El crecimiento de sus experiencias sociales y vitales hace que los miedos sean a que les hagan daño, les rechacen, les partan el corazón etc…

Ellos nacen vírgenes, también en este mundo social, llegan a él con ganas ilusión, muchas veces con las creencias de que el amor y el respeto que viven en sus hogares impera en el mundo fuera también de estas paredes, pero nosotros, curtidos ya en las batallas de la vida, sabemos que no es así…ay madre nuestros tiernos retoños!! Aquí surge el primer problema, que hacer? Les dejamos experimenten, vivan sus propias experiencias y aprendan a base de golpes o les advertimos y preparamos para que sean más listos y precavidos antes de que nos los destrocen? Lógicamente ambos extremos creo son exagerados, pero creo que es mas común y mas fácil que caigamos en el error de “meterles” demasiado miedo en el cuerpo, sin darnos cuenta, con nuestras advertencias.

El mundo es difícil, no todos los niños son amor puro como los nuestros, y el colegio puede ser una jungla a veces, pero si les pintamos la cosa muy negra, solo estamos metiendo fantasmas propios en cabecitas ajenas. Que a nosotros en el colegio nos fuera mal, no significa que les tenga que pasar. que a nosotros nos de miedo que no se integre en el cole nuevo, no tiene porque darles miedo a ellos o ser así…Tengamos muuucho cuidado con que miedos vamos a inocular en sus venas.

Tampoco digo que les enviemos al mundo sin ningún arma social para eventualidades. Mal no hará llevar una mochila con pequeños objetos necesarios para el campo, pero tampoco es funcional llevarse una maleta de 15 kilos.

La segunda opción, es que sus experiencias le hagan “coger miedo”..¿que hacemos entonces? Como animales que somos, tendemos a buscar el placer y a huir del displacer. Esa es una tendencia o instinto biológico que subyace a cualquier raciocinio, así pues, y como antes he dicho, como interpretemos y vivamos las situaciones nos hará clasificarlas, y por tanto , temerlas más o no.

Así pues, ante experiencias no placenteras, enseñamos a nuestros hijos a nombrarlas, a enfrentarlas, a darles la importancia justa, porque no importa lo que ocurra sino como yo lo viva o interprete , a la hora de generar “traumas”. A veces como padres, adultos que entendemos el mundo de otra manera, anticipamos y vemos las cosas con un dramatismo mayor que ellos, debemos pues, tener cuidado.

Por supuesto, una vez un miedo esta instaurado, no se trata de quitarle importancia, ni de forzar la máquina ( nada más horrible que ver a unos padres forzando a un niño angustiado a enfrentarse a sus miedos….que adulto permitiría que por mis santas narices yo le obligara a enfrentarse a un montón de arañas, o a volar? por ejemplo) . Como cualquier otra emoción hay que acompañarla, ponerle nombre, enseñar a canalizarla, y poco a poco, si es un miedo desmedido o que tiene importantes repercusiones, analizarlo y enfrentarnos a él, pero siempre de forma respetuosa y paulatina. La implosión es una técnica muy típica para las fobias, y no dudo de su efectividad, pero siempre ha de ser voluntaria y consciente de lo que hacemos, no “a lo bruto”.

miedo

Son muchas las cosas que decir sobre una de las emociones básicas e imprescindibles para nosotros, pero no quiero abrumar, aunque si os interesa sigamos reflexionando sobre ello, no dudéis en comentar y preguntar…¿como os lleváis vosotros con vuestros miedos? y vuestros hijos ? han heredado vuestros miedos? Me encantaría compartierais conmigo vuestras experiencias, sin miedo, que estamos en confianza ; )

 

2 pensamientos en “HAY VIDA DESPUES DE LOS 6 : CUADERNO DE EMOCIONES. LOS MIEDOS

  1. Muy de acuerdo con lo que dices y coincido contigo en que a veces somos nosotros los que a les metemos el miedo en el cuerpo. Y lo digo por experiencia porque es algo que he tenido que controlar muchas veces para no transmitir.
    Mis hijos no salieron demasiado “miedosos” solo una pero cuando ha surgido una etapa de miedo hemos hecho lo que propones ponerle nombre, acompañarlo y canalizarlo. Personalmente para conseguirlo siempre he intentado ponerme en la piel de mis hijos y además el hecho de que de pequeña fuera muy miedosa también me ha ayudado a entenderlos un poco mejor. Un abrazo

    • La empatía es precisamente eso,ponernos en la piel del otro, y la identificación, porque “yo fui ” ( como tu dices) ayuda mucho. Aprovechalo!

      Un abrazo

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