EMOCIONES DE LA MATERNIDAD: LA CUPABILIDAD

 culpabilidadQuien no se haya sentido culpable de forma dolorosa y casi enfermiza que levante la mano. Y si eres madre ya es imposible haberte librado de esta horrible sensación, y si digo sensación, porque en realidad la culpa no es una emoción. La culpa es un constructo (una representación mental de algo abstracto), que esconde nuestras verdaderas emociones: frustración, rabia, dolor, vergüenza, etc.…

Como madre nos sentimos culpables de todo: si come , si no come, si dúreme, si llora, si saca malas notas, sino tiene amigos, si le pegan, si chilla, si se porta bien, si está enfermo…Todo parece que pudiéramos arreglarlo y solucionarlo , y nada parece salirnos como quisiéramos. Y ante esto nos derrumbamos, nos sentimos las peores madres del mundo, que estamos arruinándoles la vida a nuestras criaturas y por ende a nosotras mismas y a nuestra pareja…Ahí es nada!

No hay formulas mágicas para “liberarse” de las emociones. Os recuerdo que  no son malas, y por tanto no es algo a erradicar de nuestra vida. Las emociones son como la luz  roja del panel de control de nuestro coche: nos indica que algo está ocurriendo, y es aconsejable parar el coche y mirar que ocurre. No creo que nadie recomiende que cuando se os encienda una luz roja en el coche, saquéis un martillo y la golpeéis hasta que desaparezca verdad? Pues desgraciadamente eso es lo que hacemos con las emociones.

Para empezar a corregir esta tendencia a la culpabilidad mórbida, os invito a analizar porqué  nos invade la culpa con tanta facilidad, y sobre todo, para que surgen esas emociones asociadas, para luego poder saber de qué nos avisan.

Desde que sabemos que estamos embarazadas, y hay gente que incluso mucho antes, comenzamos a estudiar y a aprender cómo ser “buenas madres. Muchos manuales , revistas  e incluso blogs ( entonemos mea culpa también) se les olvida decir, que esto no hay manera de aprenderlo sobre el papel, que solo la práctica y en muchas ocasiones el ensaño y error nos hará darnos cuenta de cuál es la fórmula que entre nuestro hijo y nosotros dará el resultado esperado. Nos ponen un listado de cosas “ideales”  y nos formamos en la cabeza como “deben de ser “ las cosas.

Pero cuando la realidad se impone, surgen nuestras limitaciones como personas que somos, y chocan nuestros puntos negros con los suyos y con la realidad que vivimos ( que se aleja mucho de ser la ideal), y entonces todo el castillo de arena se viene abajo, y esa confrontación entre lo que sentimos , lo que creemos que deberíamos hacer, y lo que hacemos nos frustra tremendamente.

Creeremos que podremos ser  las madres perfectas  de hijos perfectos, (porque nos leímos todos los libros del gurú de moda), que podremos seguir siendo la trabajadora perfecta, la ama de casa divina (como las de la tele o mejor), la amiga graciosa y siempre disponible, la amantísima hija etc.….Y queridas, os cuento un secreto: ni hablar de eso!!! Es más, eso se llama soberbia…sí, sí…soberbia, porque si a fecha de hoy no ha existido dicha mujer (aunque en algunos lados quieran hacernos creer que si) ¿porqué vamos a ser nosotras las primeras?. Puede que este párrafo sea un tanto exagerado, pero creo que es importantísimo revisar nuestros niveles de autoexigencia, porque me juego la mano derecha a que son excesivos…en todas nosotras!!

Que ocurre pues?: que ME ENFADO  porque no llego a esos estándares que he asumido que debería alcanzar . Y ante la frustración natural  ( sino consigo lo que quiero me frustro SI o SI), aparece la rabia ( también SI o SI). Y me cabreo, y mucho. Con mi pareja por qué no me apoya lo suficiente, con mis compañeros que no entienden que soy madre, con mi jefe que es un ….con la sociedad, el gobierno y hasta la luna…Pero por encima de todo ME ENFADO  conmigo misma por no ser lo que  yo creo que debería ser. Y cuando empiezo a ver esto me duele, sobre todo , ME DUELE no darle a mis hijos esa madre perfecta que ellos se merecen, y veo que ellos no son los hijos perfectos porque yo no soy la madre perfecta…y el dolor comienza a hacerse tan grande, casi insoportable, que tengo que sublimarlo y CONVERTIRLO EN CULPABILIDAD, en auto castigo, en rechazo y en tortura psicológica y emocional…porque no soy la buena madre que querría ser.

Y queridas os cuento: la culpabilidad no sirve de nada. No enseña nada. Se trata más bien  de:

–          Revisar  nuestras auto exigencias, nuestras creencias y estándares

–          Asumir nuestros limites

–          Asumir que nuestros hijos tampoco serán perfectos, o que son perfectos por ser ellos  simplemente

–          Aceptar que somos importantes y determinantes como padres pero no omnipotentes

–          Asumir nuestra frustración , nuestra rabia, perdonarnos y sanarlos.

 

Ojala  con trabajo y con estas pautas, aprendamos a interpretar bien las señales de nuestras emociones, en vez de a apagarlas a martillazos.

 

Emociones de la Maternidad es una serie de articulos desde los cuales pretendo dar luz a esas sensaciones que muchas veces no sabemos ni poner nombre, a esas sombras que nos atenazan, y que si bien no son exclusivas de la maternidad, si parecen pornerse mas de relieve con la misma. Aqui puedes ver los enlaces a los articulos de la serie publicados  anteriormente.

1.- Emociones de la maternidad

3 pensamientos en “EMOCIONES DE LA MATERNIDAD: LA CUPABILIDAD

  1. ¡Ay qué tranquilidad leer tu post! A ver si así lo voy interiorizando y dejo de sufrir al pensar en la vuelta al trabajo, las dificultades para compaginar el trabajo y el cuidado de la bichilla, el poco tiempo que pueda dedicarle…¡puff! Sólo de pensarlo se me quita el sueño…

    • ay linda!! vete con calma que esto es una carrera de fondo que apenas a empezado, no te agotes en el primer kilometro.

      un abrazo muy fuerte y disfruta de tu preciosa niña. aqui estaremos para compañarte

  2. Pingback: EMOCIONES DE LA MATERNIDAD: LA SOLEDAD | Psicología para Mamas

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