Desde mi reposo II: estamos en casa

La semana pasada os presentaba a una mama que estaba pasando por una situacion como minimo “incomoda”, la necesidad del reposo absoluto para la buena marcha de su embarazo. Nos conto su experiencia en el hospital y el duro dilema sobre si suspender o no la lactancia de su hijo. Pero esto no acaba aqui. En casa, aunque mas tranaquila y con comodidades, se enfrenta al aburrimiento, y a la frustracion de ceder el control del dia a dia. Una gran enseñanaza para todas, ayamos pasado o no por esa vivencia. Espero que disfruteis con este relato de @conMdemadre.

 

caricatura mujer enfemra“Tras varias semanas ingresada y con un diagnostico algo más favorable, llegó por fin la ansiada Alta hospitalaria. Yo deseaba ardientemente estar en MI casa con  MI pijama en  MI habitación con MI baño, MI salón, MI cocina, pudiendo supervisar todo y  sobre todo, poder disfrutar de MIS hijos, aún desde la cama.

Creo que todo reposo tiene sus vaivenes: el principio siempre es duro porque es acostumbrarse a una situación completamente nueva, pero una vez te habitúas a ella, viene una temporada mejor de aceptación que se ve salpicada, o al menos en mi caso, por momentos puntuales de bajón.

Nada más llegar a casa me costaba horrores quedarme tumbada mientras observaba como todo se “desmoronaba” por así decirlo y yo no podía hacer nada al respecto más que dar órdenes cual hada con su varita. En mi caso, al tener a mi familia fuera y mi marido no poder cogerse la baja porque es autónomo, tuvimos que contratar a una persona que me ayudara con los niños por las tardes. Así yo pude descansar al saber que ella les iba a recoger al cole, les llevaba al parque, les bañaba, les daba de cenar y acostaba. Eso me dio una gran tranquilidad.

Ahora mismo llevo cinco semanas de reposo largas (una en el hospital y cuatro en casa). Estoy en un régimen de reposo absoluto, pero no muy estricto, aunque tampoco llega al relativo. Es decir, que me puedo levantar para ir al baño y comer sentada y ya. Claro que cada vez hago más cositas. Cuando me levanto, aprovecho y subo las persianas de las habitaciones, por ejemplo o cuando estoy en la cocina, a lo mejor paso el spontex..lo malo es que me canso y mucho y eso me frustra profundamente.

El cuerpo se acostumbra a todo y claro, de estar tumbada todo el día, mi cuerpo se ha vuelto vago, como de un abuelito de 85 años que ha tenido un infarto como me comparó mi ginecóloga, así que se supone que lo tengo que hacer todo muy despacito, pero a mí se me olvida. Es difícil no hacer tantas cosas que se supone que no debo hacer cuando físicamente no tienes nada externamente que te lo demuestre. Es decir, no tengo una escayola en el brazo o en la pierna que me inmovilice ni dolores de ningún tipo, sólo ciática de vez en cuando que viene y va, pero tolerable, ni me sangra nada, así que a la vista soy una madre marquesa con delirios de grandeza que manda a todos sus súbditos que le hagan todo.

Me alegro de encontrarme bien y no sufrir de ningún dolor, pero eso también se convierte en un arma de doble filo porque te crees que puedes hacer las cosas y luego no puedes o puedes cansándote un montón. Yo ya lo tengo comprobado: una actividad al día me cansa y con eso me refiero a lavarme el pelo, por ejemplo, o hacer una ensalada sentadita o meter en una caja ropa que ya no me cierra. Estar más de 5min de pie se convierte en un suplicio pues siento que mis gemelos se agotan como si hubiera corrido un maratón y me tengo que volver a tumbar irremediablemente. Además, soy cabezota y no aprendo. Ayer me decía: no vuelvas a sacar el pedido que te cansas mucho, pues voy hoy y cojo a mi hijo en brazos un minuto y luego me he arrepentido al segundo porque me he cansado muchísimo.

Mucha gente se piensa que es muy divertido el reposo porque puedes dormir lo que quieras (que es cierto, ¡eso no lo niego!) , tragarte todos los programas de “Love it or list”, “My fair wedding”, “How do I look” de divinity tv, leer sin que nadie te moleste, ver revistas, hacerte la manicura y pedicura…pero una semana, vale o dos si me apuras, pero yo ya llevo cinco y las que me quedan! Y hombre, lo que se dice divertido y deseable pues como que no.

Al final tu vida es como la de una marmota: sólo comes y duermes, así que engordas a un ritmo vertiginoso aunque cuides tu dieta ( y ya no te cuento si pasas de ella, como es mi caso). Entonces descubres que aquellos programas americanos que te parecían tan novedosos y entretenidos son todos igual de falsos, que no quieres leer nada porque te aburre y cansa, que tampoco es cuestión de hacerse las manos y pies cada semana..y empiezas con lo que en inglés llaman “The rise of fall”, o sea con el principio de una caída en picado hacia la tristeza, el desazón, la angustia..por muy buen humor con el que lleves tu reposo, hay días buenos en los que pasa la mañana volando y otras en las que sientes que te falta el aire, no puedes respirar y el corazón te late muy deprisa y no se desacelera. Es entonces cuando tienes que volver a empezar de cero, respirar hondo, hablar con tu madre por teléfono, llenarte de pensamientos positivos, hablar con una amiga por whatsapp, ponerte música clásica, abrir la cortina y descubrir que es primavera ahí afuera porque aún con la ventana abierta ya no notas el frío del invierno, sino una suave brisa que acaricia tus pies.

Mi conclusión de estas semanas es que siempre queremos lo que no tenemos. Si llevamos un ritmo frenético de vida, queremos descansar; si descansamos, queremos ese ritmo frenético; si no tenemos tiempo de hacer nada, queremos tiempo libre para hacer mil cosas, pero cuando lo tienes deseas simplemente volver a tu rutina de la que antes tanto te quejabas por considerar monótona y aburrida. Así que sólo puedo decir que hay que disfrutar cada momento lo mejor posible, disfrutar de lo que tenemos y no de lo que nos falta, no juzgar a las personas por lo que no nos dan; sino por lo que nos dan. Muchas mamis que han pasado por esto me dicen que de aquí a un tiempo ya tendré a mi hija en brazos y ni me acordaré de estos meses difíciles, pero el día a día se hace largo y cuesta creérselo, por eso hay que intentar mirar desde más alto y verlo todo con otra perspectiva. De modo que sólo me queda decir que ¡todo por mi hija!”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *