DEL AMOR y no por los hijos, esta vez

amor, relaciones de parejaQue los hijos unen y son la guinda del pastel de una pareja, creo que es más una utopía que una realidad, y aunque cada familia es un mundo, la realidad es que los cambios y tensiones de la paternidad, las noches sin dormir, los miedos de cada uno, y la sombra que se remueve en esos momentos, ponen a prueba  los cimientos  de  cualquier relación de pareja. Cuanto más sana y solida sea esa relación, mas reforzada saldrá, pero en ocasiones las grietas, existentes previamente, se hacen más profundas y pueden llegar a amenazar seriamente la relación.

Hoy vengo a reflexionar sobre el otro, sobre el que duerme a nuestro lado todas las noches, y con el que pretendemos envejecer.  Porque algún día, los retoños volaran, harán su vida, y entonces, volveremos a estar solos, tu y yo, como al principio, pero… y cómo? Devastados por una guerra silenciosa en la que la distancia  y la desidia nos ha convertido en extraños?  Amargados por una vida muy poco en común, y con cierta dosis de resquemor por lo que tú hiciste o dejaste de hacer? Llena de reproches, silencios y frustraciones? Se ve tan a menudo.

Tal vez  podamos reencontrarnos como dos guerreros, que han sobrevivido a una vida de luchas, aprendizajes y  también alguna derrota. Como dos compañeros, que en momentos han podido tener que coger vías paralelas, para luego reconocerse de nuevo. Con un sentimiento de admiración el uno por el otro,  por las batallas logradas que se reflejan en cada cicatriz, en la mirada…

Pero para eso hay que confiar, trabajar, perdonar, reflexionar, comunicar, aguantar, tener visión, etc.…

Hay un pequeño cuento del el libro “ El jardinero” de Grian ( libro que recomiendo encarecidamente), que me gusta mucho compartir con las parejas que acuden a mi consulta por problemas en su relación, y que hoy quiero extractaraqui. espero que ps guste y os haga relexionar.

“ Perdona que te molestemos, jardinero, pero te tenemos por una persona sabia y buena […] Y te agradeceríamos que nos dijeses como debemos cuidar nuestro amor para que no se marchite con el tiempo.[…]

E invitándoles a sentarse en el césped les dijo:

– ­Ved que vuestro amor no sea como el muérdago hacia el roble, que hunde sus raíces en su tronco para chupar su savia y su fuerza. Que no sea  como el de la aliaga con el retoño de pino, que crece y lo envuelve hasta asfixiarlo entre sus espinas.

Buscad, mas bien, que vuestro amor sea como el de los arboles. Cada uno abrazando la tierra con sus propias raíces, elevándose al sol de la mañana con los brazos extendidos al cielo, dando gracias por cada nuevo amanecer.

Y llevad cuidado en asentar vuestras raíces a suficiente distancia, no sea que la fuerza de las ramas de uno haga huir a las ramas del otro torciéndose su tronco e impidiéndole buscar las nubes.

Velad, pues, por mantener en cada momento la distancia justa, para que la tierra humedezca sobradamente vuestras raíces y el viento pueda limpiar de hojas secas vuestras ramas. Para que podáis hacer una copa amplia y robusta que de sombra al caminante y nido a los pájaros del cielo.

Y así, cuando crezcáis y hayáis esparcido vuestras semillas al viento, las puntas de vuestras ramas se tocaran en las alturas, para que bailéis con regocijo al son de la Danza de la Vida.”

Del amor de los Arboles.  El jardinero.  Grian

4 pensamientos en “DEL AMOR y no por los hijos, esta vez

  1. Es lo que siempre he pensado! La pareja debe estar sólidamente establecida antes de emprender el camino de la maternidad y paternidad porque sin duda será la mayor prueba a la que se deberán enfrentar: cooperación, respeto, paciencia, libertad, empatía, amor y mucho cariño ayudarán a fortalecerse como pareja.
    No consiste la pareja ideal en no tener problemas, sino en saber afrontarlos juntos.
    Feliz domingo!

    • Bellas palabras con las que no puedo estar mas de acuerdo. Ojala todas las parejas salgan reforzadas, pero creo que todos conocemos tristes casos que no han sido capaces de superarlo.

      Un fuerte abrazo

    • Gracias por tus palabras. El libro es realmente bonito, fácil de leer y que merece la pena tenerlo siempre en la mesilla de noche para cuando algo nos ronde cogerlo, y leer al azar, porque parece que siempre sabe que reflexión regalarnos.

      Un abrazo

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