CUADERNO DE EMOCIONES: LA RABIA

Ira, frustración , enfado, cabreo, indignación, amargura, furia, coraje, odio, rencor, resentimiento, irritación, exasperación, cólera, enojo …. y seguro se te ocurre alguna emoción mas asociada o derivada de la RABIA

Puede que más de una, incluso todas ellas, puedas identificarlas en varios momentos de tu vida o/y en tu entorno..y si además es en nuestros hijos donde las vemos ( o sufrimos) , la situación a menudo se nos escapa de las manos, y nos trae de cabeza.

La rabia es una emoción que surge de la negativa a obtener aquello que queremos, deseamos o necesitamos. Esta por tanto muy ligada a la frustración. También a la injusticia ( cuando las cosas no son como nosotros creemos que deberían ser por justicia). Y es precisamente durante la infancia y la adolescencia cuando estos pensamientos y situaciones más intensamente se viven.

Los niños, desde bien pequeños, se encuentran con el deseo de hacer y sus propias incapacidades para realizarlas ( por inmadurez), la negativa de los adultos, la incapacidad de transmitirlas y expresarlas .Y nos encontramos con las rabietas de los dos, las explosiones de madurez los seis o las crisis preadolescentes de los 11-12 años, donde sus deseos chocan con una realidad que les niega dichas necesidades o con la baja tolerancia al frustración del “no me sale”.

Y es que si nos ponemos en sus zapatos, no es nada fácil su vida desde este punto de vista! “Tengo sueño, pero no se hablar y no sé cómo expresarlo”, ” quiero atarme los zapatos yo solo porque soy mayor, pero no me sale” ” quiero irme yo solo a dar una vuelta con mis amigos , pero no me dejáis” , etc…

También los adultos vivimos negativas , pero se supone que hemos aprendido a tolerar la frustración y a no explotar de rabia a la primera de cambio ( digo se supone, porque tampoco tengo yo muy claro que esto siga siendo algo habitual, solo hay que observar durante un atasco al resto de conductores para dudarlo )

¿Que hacemos pues con “eso” que sentimos y que sienten nuestros hijos cuando el NO se interpone entre nosotros y lo que deseamos?

Lo primero, aceptarla en vez de intentar reprimirla. Socialmente nos han enseñado que la rabia es algo muy negativo, que debemos de controlar para no parecer “animales”. Llega pues el momento de recordar que esta, es una emoción básica, que nos acompaña desde que nacemos hasta que desaparezcamos , y que además cumple una función muy necesaria, y por tanto , no deberíamos ocultarla, negarla, castrarla ni hacerla desaparecer ( o al menos intentarlo, porque nos será imposible erradicarla, y muy dañino su intento de neutralización).

En concreto la rabia es un motor muy poderoso, nos moviliza hacia nuestros deseos, nos levanta ante las injusticias, nos hace luchar, poner límites y defendernos. ..y tal vez es por todo esto, que socialmente nos quieran mas “estúpidamente sonrientes” que ” inteligentemente rabiosos”.

La rabia es muy necesaria para cambiar aquello que no nos gusta, nos hiere , consideramos injusto, es fuego que nos espolonea a cambiar la cosas. Por lo tanto, deberíamos plantearnos si el camino es la de castrar en nuestros hijos esta rabia, convertirlos en corderitos sumisos y resignados ante la vida y sus ” desencantos” o más bien ensañarles a utilizar esa rabia y frustración de forma productiva y que les sirva para realmente luchar por aquello que desean?

Y es que entiendo perfectamente que cuando nuestros hijos comienzan con sus rabietas, tiran juguetes con rabia, se enfadan y quieren abandonar al primer fallo durante cualquier aprendizaje , se pelean con sus hermanos, nos discuten nuestras normas por injustas etc… no vemos esas muestras de rabia desde la forma más constructiva posible, y más si las “consecuencias ” de dicha emoción resultan dañinas para él o su entorno ( peleas físicas, rotura de objetos, autolesiones incluso…)

Si bien las emociones JAMAS serán negativas ( ni positivas, no admiten dichos calificativos) , las acciones y pensamientos que de ellos derivan , si pueden serlo.

Si nuestro hijo se enfada por qué no consigue sacar las divisiones de matemáticas, y en pleno enfado, le da por tirar el estuche con energía a la cabeza de su hermano que le pregunta si ya termino, por supuesto que podemos clasificar como negativa dicha conducta. Pero debemos tener cuidado ! es la acción lo que es negativo, no la emoción!

Es más, pensad…si se enfadada por que no le salen, es porque le importa, o preferiríais que pensara “soy un inútil, no las voy a sacar nunca, y paso, me da igual, así que mejor no las hago y punto, me voy a jugar”, y se fuera tan pancho?

Así pues, está bien que nuestros hijos sientan rabia!! Pero ojo con las consecuencias de esa rabia, ahí es donde podemos y debemos trabajar , para que esta emoción, sea su aliado y sepan canalizarla de manera constructiva, en vez de , negarla, intentar controlarla , y que , como a muchos adultos les ocurre, se nos escape en los peores momentos en forma de presión incontrolable al más puro estilo, vapor de olla a presión.

Pero aquí llega la gran pregunta..¿ y esto como se logra? Pues bien, existen algunos tips que nos pueden ayudar, pero, como no quiero abrumaros, os cito la semana que viene para que los veamos. Espero por lo menos que esta primera reflexión os haya abierto los ojos y os haya hecho poneros en el lugar de los pequeños, asumiendo que su rabia, no es el mal a erradicar, sino simplemente algo más de su naturaleza que debemos acompañarles en el proceso de aprendizaje de su manejo, como de cualquier otra emoción.

Si este post os ha sido interesante, os espero la semana que viene con mas reflexiones y consejos sobre la rabia.

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