QUE HACER SI MI HIJO RECIBE INSULTOS

niño aisladoEn post anteriores, y gracias a la convocatoria mensual de #hayvidadespuesdelos6, hemos hablado ya de porque es tan importante para nuestros hijos lo que sus compañeros, amigos, profesores etc… Digan de ellos. Es a partir de esta edad cuando esas valoraciones y opiniones entran dentro del espectro que conformara su propia autoestima y dialogo interno. Así pues es un tema al que creo merece la pena le dediquemos atención.

Lo primero que me gustaría aclarar es esa manida frase de:”los niños son tan crueles”. Como generalización me niego a aceptarla. Aun siendo cierto que de su boca salgan verdaderas crueldades, es necesario que entendamos que la empatía, la anticipación de daños futuros y las consecuencias de nuestras palabras (e actos) son competencias que se adquieren con la madurez y la experiencia. Y me atrevería a añadir que teniendo en cuenta que son muchos los adultos que aún no las han adquirido, lo realmente cruel, es creer que un niño “normal” de 6-7-8 años, diga lo dice con verdadero afán y consciencia de destrozarle la vida a otro. Así pues los niños no son crueles. Son niños.

Esto no quita que si es nuestro hij@ quien recibe dicho trato debamos actuar, no solo intentado frenar esas conductas, sino también preparándole para recibir ese impacto y curando las heridas que puedan haber infringido. Veamos pues algunos pasos a dar:

–          Evaluar bien la situación: Es decir, ni le quitemos importancia, ni dramaticemos. Evaluemos con la mayor objetividad posible, y actuemos, tanto desde la perspectiva del adulto, como del niño, que en muchas ocasiones pueden diferir. Es decir, como adultos podemos entender que la situación es preocupante, aunque nuestro hijo no la viva así, y por tanto nuestra principal actuación vendrá en el área de los adultos (colegio, padres de los causantes etc…). También puede darse lo opuesto, que el hecho en sí no sea muy grave, pero que nuestro hij@ si lo ha vivido con angustia, y por tanto nuestras principales actuaciones vayan dirigidas hacia como él se enfrenta a determinados acontecimientos. En cualquier caso, NUNCA debemos de OBVIARLO.

Centrándonos en aquellos casos en los que no podemos estar hablando de acoso, ni de situaciones que como adultos nos resulten alarmantes o conatos de mayor agresión (ojo, contando siempre que ningún insulto ni situación dolorosa es aceptable o de menor importancia) vamos a ver cómo podemos centrarnos en ayudar a nuestro hij@ a enfrentarse al desaire ajeno

–          Nunca restarle importancia: Puede que a nosotros nos parezca una “bobería” pero está claro que a él o ella no, sino no nos lo contaría, ni estaría triste. Así pues, valida sus emociones, aunque el hecho en sí no tenga importancia sus emociones SI, y tiene derecho a sentirse como le dé la gana. Esa es una gran lección de por vida. Dela espacio para que te cuente como y porque se siente así

–          Evaluación lógica del hecho: En muchas ocasiones, el insulto o burla carece de lógica, por eso nosotros lo vemos “absurdo” que se preocupe por ello. Pero ellos no lo han razonado así, se quedan con la emoción pura (vergüenza, tristeza, etc…) y no salen de ahí. Que nos limitemos a decirle que no es cierto, tampoco ayuda. Lo mejor es en base a preguntas hacerle razonar y ver que no se ajusta a la realidad ese comentario, o que no tiene lógica. Por ejemplo:

Mi hijo viene llorando porque “En el autobús  un niño se ha estado riendo todo el rato  de mi porque no se multiplicar”

-“¿Y cuántos años tiene ese niño?”

-“No sé, es mayor que yo”

-“¿Y él ya sabe multiplicar?”  

-“Si, él ya sabe y por eso se ríe de mi porque dice que yo no sé”

-“¿Y el cuándo ha aprendido a multiplicar? ¿A lo mejor le han enseñado este año, en el curso más alto que tú?”

-“no lo sé, tal vez”

-“¿Tus compañeros de clase saben multiplicar? ¿En clase a ti o a alguno os  ha enseñado la profe?”

-“No, aún no hemos llegado a ello”

-“Claro, es que estais aprendiendo a sumar y restar, así que si aún no os han enseñado multiplicar no puede hacerte sentir mal que no sepas. Ese niño cuando estaba en tu curso tampoco sabía. Es completamente normal que no sepas”

-“Ah”

-“Si mañana u otro día te vuelve a decir algo así, tú le que vas a contestar”

-“Que esta tonto, porque ninguno en primero sabemos multiplicar y que yo solo tengo seis años”

–          Ayúdale a encontrar formas de actuar ante esas situaciones: En muchas ocasiones , no es tanto lo que nos dicen como él no saber cómo actuar frente a determinados comentarios, la vergüenza y la rabia les bloquean, si son muy sensibles, este le puede llevar al llanto y aun a mas sentimiento de vergüenza…Si desde la tranquilidad de casa, hablando e incluso jugando con rol-playing practicamos reacciones no viscerales, seguro se siente más seguro, actuara mejor ante esa situación y a su vez, su autoestima saldrá reforzada.

–          Evaluar bien si es un hecho puntual o es un trato más o menos habitual por parte de uno o más niños: Hablemos siempre con el entorno, profesores, otros amigos, otras mamas o papas etc… que nos digan hasta qué punto, aunque sean cosas pequeñas son habituales, por parte de un niñ@ hacia el nuestro , hacia todos, o si son varios siempre hacia el nuestro etc….Hablemos SIEMPRE con los adultos del entorno donde se da este hecho para que no pase de ser algo anecdótico a un asunto de acoso. JAMAS debemos permitir que nuestro hijo ASUMA que es normal, o que no se debe actuar ante ESTOS HECHOS.

–          Trabajar también con nuestros hijos que no todo el mundo sabe comportarse o reaccionar ante otros: Los celos o el necesitar ser el centro de atención por carencias emocionales suele estar detrás de muchas de estas conductas por parte de niños que intentan menospreciar a otros. Es una ocasión de oro para poder trabajar con los nuestros la empatía, el entender porque la gente actúa como actúa, que no tiene nada que ver con nosotros, sino con sus propias debilidades. Eso sí, entender no significa justificar ni permitir, sino protegernos para que sus carencias no nos hieran.

–          Trabajar con ellos que no todo el mundo va querernos: A menudo se tiene la falsa creencia de que el apego cría a niños “enmadrados” y “superprotegidos” que cuando se enfrentan al mundo real se sienten indefensos. Nada más lejos de la realidad. Normalmente son los niños faltos de apego seguro los que buscan aceptación y reconocimiento y sentirse queridos a toda costa, aun humillando a otros. Aun así, debemos de trabajar que en el mundo habrá gente de todo tipo, quien nos querrá y nos aceptara, y a quien le importemos menos, incluso no nos querrá, y no importa, no depende de nosotros. Que lo que importa es querernos a nosotros mismos y por ende todo lo demás vendrá dado

Como adultos y niños debemos enfrentarnos muy a menudo al rechazo, a la falta de recursos emocionales ajenos y a la violencia que esta sociedad genera y alimenta, asi pues , ayudemos a nuestros hijos a que tengan herramientas para poder evitarla y no dejarse ni herir ni arrastrar por ella. ¿Qué opináis vosotros? ¿Habéis vivido alguna situación similar?

4 pensamientos en “QUE HACER SI MI HIJO RECIBE INSULTOS

  1. Me gusta lo del juego de rol para ensayar respuestas. Y me parece muy acertado lo de que con eso la respuesta pierde visceralidad. El hecho de repetir una frase “practicada” la hará sonar menos emocional y menos afectada.
    A mí también me parece que ese es el camino, darles recursos, darles respuestas porque son situaciones que les dejan tan cortados que no saben que responder. A menudo una respuesta a tiempo es suficiente para atajar la situación.

    Buen consejo!

  2. ¡Muy buen post!

    Gracias por compartir. Creo que como dices es imprescindible que les demos a nuestros hijos herramientas para saber solucionar este tipo de cosas. Y para ello es necesario que los padres las tengamos. Con post como este, todo es mucho más sencillo.

    Un besote.

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