SOBRE LA SINCERIDAD, LA HONESTIDAD, Y OTROS MENESTERES…

Creo que es un fenómeno cada vez más extendido , la confusión de conceptos, y la cuasi prostitución de los mismos en pos de la justificación de muchos de nuestros actos.

sinceridad mal entendidaUno de los más flagrantes casos es el de aquellos que confunden la sinceridad con la falta de educación, la diarrea mental o la honestidad. Y es que , con la frase de “yo es que soy muy sincer@” nos estamos creyendo con el derecho a soltar por nuestra “boquita” todo lo que nos pasa por nuestro cabeza…y  querid@s, eso no es sinceridad, es” falta de filtros” .

Porque” pensar”, lo que es “pensar”…toooodooooosssss, “pensamos” muchas cosas del prójimo, pero la educación, la empatía, y el respeto, nos debería llevar a pararnos a mirar antes de hablar, si lo que vamos a decir, realmente beneficia a alguien. ¿de verdad mi pareja necesita saber que ese jersey que tanto le gusta le hace parecer diez años mayor? ¿ tengo que decirle sí o sí a mi abuela que sus croquetas no saben nada más que a pan? ¿ de verdad mi vecino quiere escuchar como estoy cuando me lo cruzo en el portal? …Ya, ya se, ellos han preguntado, pero tal vez podríamos  escuchar mejor al “Ultimo de la Fila” , cuando nos cantan  ” Si lo que vas a decir, no es más bello que el silencio, no lo vayas a decir”

Ok, ya sé lo que estáis pensando..hay veces que hay que decirlo, aunque no sea bonito. Estoy de acuerdo, pero también en esos casos, esta “sinceridad” que tanto nos sirve de escudo, primero deberíamos voltearlo contra nosotros mismos. Porque casi siempre, quien necesita “soltarlo” somos nosotros, no el otro escucharlo. Soy yo la que estoy harta de oír a mi amiga llorar todo el día, soy yo la que “necesita” que se lave más a menudo mi compañero de mesa, soy yo la que no soporta más al jefe y decide cantarle las cuarenta…y esto es ASI! Tenemos que ser capaces de reconocer mis necesidades, y llevarlas a cabo…pero  vamos a ver de qué manera.

sinceridad-

Porque la necesidad, no nos da derecho a ser maleducados, agresivos, faltos de respeto y empatía, diciendo de cualquier manera y en cualquier sitio lo que necesitamos, por muy verdad que sea. Y la sinceridad no nos puede servir de justificación para todo ello. Eso sí, cuando vemos la reacción del otro , incluso a veces antes de decirlo , porque ya sabemos la que nos espera, soltamos eso de …”mira, yo es que soy muy sincer@, así que , quiero que sepas ….”  . Y ahí queda esa. O el también , muy utilizado ” mira, esto te lo digo por tu bien…” pues para ser sinceros, habría que contestarles: “No , mira, que yo puedo vivir perfectamente  con la bragueta bajada, no hace falta que me lo grites a carcajadas en medio de la oficina, para que el que no se hubiera dado cuenta, ahora no deje de mirarme!!!”

Uno puede tener muchas cosas que decir, pero se trata de tener asertividad, de ser capaz de hacerlo, hiriendo lo menos posible al otro. Sabiendo escoger , no solo el que decir, y el que no, sino el cómo y el cuándo, que en muchísimas ocasiones, es más importante , que el mensaje en sí.

Pero claro, para eso se necesita, parar. Pensar. No solo en mí, sino en el otro también. En una sociedad en la que el YO, YO, YO y si queda algo PARA MI, esto no se estila…es mucho mejor ser “muy sincero” importándome un bledo el otro, y además , quedando por encima como el aceite, gracias a la misma .

Eso si…cuando llega el verdadero memento de ser honesto, ahí, poca gente le echa los arrestos. Porque la honestidad, se trata , precisamente, de ser sincero, no cuando uno lo necesita o le beneficia, sino cuando es el otro, el que realmente necesita saber de “esa verdad“, incluso, en la mayoría de los casos, siendo para ti mismo un perjuicio.

honestidad

Ser capaz de decirle a alguien lo que ocurre, porque crees de corazón que esa persona necesita saber lo, aunque le duela, jugándote su amistad incluso…eso, es honestidad. Ser capaz de reconocer tus errores sin señalar culpables. Reconocer, que esto es algo que tú necesitas, aunque al otro le pueda doler, y que asumes las consecuencias de ello…eso es ser honesto.

Y hoy en día, vivimos en un mundo lleno de personas “sinceras” , pero  muy pocas honestas.

Aunque, realmente ,  parafraseando a otro cantante, Alejandro Sanz,  si todo esto me importa …” es porque , ahí, observándolo , están tus hijos, y los míos. Aprendiendo.

No creo que haya padre que no pida sinceridad a su hijos…pero que les devolvemos nosotros? En realidad, ¿que es lo que queremos que aprendan? ¿ Sinceridad (mientras no se les escape delante de la suegra lo que de ella contamos)? ¿ Empatía, honestidad? Difícil no, dificilísimo….

Y como ejemplo, del cacao que en nuestros hijos con este tema podemos generar, y lo importante de que primero reflexionemos nosotros, adultos, en nuestro mundo, para luego trasladarlo al suyo, os recomiendo de corazón, que dediquéis 20 minutos a ver este capítulo de la serie “Gumball y sus amigos”, donde se intenta enseñar a sus protagonistas, precisamente,  algo de todo esto. No tiene desperdicio.

Espero que os haya gustado, pero sobre todo, espero que os haga pensar. ¿crees que esto de la sinceridad “se nos está yendo de las manos? ¿de verdad piensas que les estamos educando bien? Me encantaría saber tus reflexiones después de leerme…te espero!